¿Te suena alguna de estas?
- Tu logo lo hiciste con prisa, y cada vez sale de un color distinto: en la bolsa, en el cartel, en la web.
- Tus redes parecen un puzle. Un día, una foto con filtro. Otro, una plantilla que viste en TikTok.
- Tienes web, pero las fotos son de gente sonriendo ante un portátil apagado. Y no te llama nadie.
- Tu botón dice “Enviar”. Y si alguien se equivoca en el formulario, le sale “Campo obligatorio”, como una multa de tráfico.
- Tu local no se parece a tu web, ni tu web a tu carta, ni tu carta a tus redes. ¡Vamos que es un sancocho!
- Todavía no tienes web, y solo pensarlo te da pereza. O lo que es peor, pánico.
Si has dicho que sí a alguna, no te pasa nada raro. Lo normal es que nadie te haya explicado cómo se hace. Y se aprende, ya te digo yo, que se aprende.
Hazlo tú. Yo te guío.
Imagen de marca que se entiende
Branding en tu web
Branding en la vida real
Tu cliente no vive solo en internet. La carta, la bolsa, la tarjeta y el cartel tienen que parecer del mismo negocio que tu web. A veces basta un sello de caucho y papel kraft para dar imagen de marca sin pedir 5.000 cajas.
Ejemplo: alguien te ve en la calle ve un cartel o una bolsa, y luego te ve en Instagram, el mismo logo, misma tipografía, todo igual, nada cambia, y piensa: “Ah, es el mismo sitio”.
Tres pasos numerados. Por capas, sin agobios
Una marca no se construye en un fin de semana. Ni falta que hace. Vamos por orden:
1. El primer día: lo básico
El nombre de tu negocio, si no lo tienes ya, un cliente objetivo, una misión que cumplir, un logo sencillo, los colores de tu marca y dos tipografías.
Suficiente para empezar con buen pie.
2. Los primeros meses: coherencia
Moodboard, fotos con criterio, tono de voz y plantillas para redes. Todo con el mismo aire de familia, para que te reconozcan sin leer tu nombre.
3. Con el negocio rodando: los detalles
Packaging, textos de la web, un manual de marca donde guardar todo. Y no, un negocio de barrio no necesita un sonido de marca. Mejor que te lo diga yo antes de que alguien intente vendértelo.
Cada correo de la newsletter es una pieza de este proceso. Un paso cada vez.
Una idea práctica en tu correo
Sin teoría de manual ni palabros de diseñador. Cada envío te da una cosa concreta que puedes cambiar en tu negocio. Por ejemplo:
- Cómo elegir los colores de tu marca sin que parezca un arcoíris.
- Por qué las fotos de stock están espantando a tus clientes.
- Qué poner en el botón de tu web en lugar de “Enviar”.
¡Listo!
Te has suscrito con éxito.
Ahora tienes que confirmar tu correo electrónico con el mensaje que te hemos enviado.
Si tu negocio ya es bueno, que se note.
Empieza por lo fácil: una idea en tu correo y una cosa que mirar y cambiar esta semana.